Nos propusimos analizar la brecha entre el discurso saludable y la realidad de consumo en el país.
En Chile, la conversación sobre alimentación saludable está más viva que nunca. Cada vez más personas dicen estar preocupadas por lo que comen, buscan productos naturales, revisan sellos, leen etiquetas, e incluso afirman que su alimentación ha mejorado en los últimos años.
Pero cuando bajamos a los datos, aparece una realidad muy distinta, por lo que desde InSitu decidimos mirar este fenómeno con lupa.
Para eso, conectamos distintas fuentes: un estudio propio sobre alimentación saludable con más de 400 encuestas y entrevistas en profundidad, el Barómetro de Supermercados CCS y los datos de comportamiento digital de E-Trends Chile, para entender cuánto de ese relato saludable se refleja realmente en lo que compramos y comemos.
¿El resultado? Un escenario lleno de oportunidades… y contradicciones.
El relato saludable existe… pero no siempre llega al carro de compras.
La mayoría de las personas que participaron en nuestro estudio (2024) se declara consciente de lo que implica una alimentación sana. Más del 50% considera que su dieta actual es saludable, y un 54% afirma que ha mejorado en los últimos tres años. Hablan de frutas, verduras, menos azúcar, y evitar los ultraprocesados. Todo lo correcto.
Sin embargo, cuando bajamos a la acción, más del 60% de los alimentos que se consumen regularmente corresponden al grupo más procesado. Y no es por ignorancia, lo es por costo, por tiempo, por accesibilidad.
El crecimiento del e-commerce de supermercados en Chile es innegable, las cifras muestran que el canal digital ya representa casi el 10% de las ventas totales, con Líder, Jumbo y Tottus liderando en frecuencia de compra.
Esta expansión va en línea con lo que observamos en nuestro E-Trends en agosto de 2025, la categoría Supermercados online mantuvo un nivel de penetración sobre el promedio del comercio electrónico, ubicándose entre las cinco categorías con mayor frecuencia de compra mensual.
Pero este auge no necesariamente significa que comemos mejor.
Los usuarios buscan rapidez, promociones, despacho ágil. Y los productos que responden mejor a esas promesas no son precisamente los más saludables. Las opciones naturales, frescas o sin sellos quedan relegadas a segundas o terceras posiciones dentro del sitio, o no tienen la misma presencia visual.
¿Y el delivery en comida saludable?
La categoría de comida preparada y delivery también crece. Hoy, pedir comida no es solo un lujo de fin de semana, sino una solución semanal. Y aunque han aparecido opciones saludables, siguen siendo minoría.
Los datos de E-Trends (agosto 2025) muestran un ligero ajuste respecto a julio, luego de un semestre particularmente dinámico impulsado por eventos promocionales y fechas especiales, aunque manteniendo niveles de penetración superiores al mismo mes del año anterior.
Esto sugiere que el delivery ha pasado a ser una alternativa estable dentro del gasto mensual digital, reflejando la consolidación del hábito de pedir comida en línea.
El canal online de alimentación y comida preparada ha superado la fase de adopción y avanza hacia una etapa de optimización, donde la logística, la experiencia post-compra y la rapidez en la entrega se vuelven determinantes.

Investigación que transforma realidades
Los datos nos dicen que la intención saludable existe, pero que está constantemente negociando con el entorno, con los precios, con la visibilidad en góndolas físicas y digitales, con la claridad (o falta de ella) en las etiquetas, y con el propio tiempo del consumidor.
Que muchas veces, el consumidor no necesita más conciencia, sino más facilidades.
Y ahí es donde se abren oportunidades concretas para marcas, retailers, plataformas de delivery y todos los actores de la cadena: mostrar mejor lo saludable, ofrecer promociones reales, ubicar estratégicamente estos productos en góndolas y apps, educar con claridad y sin ambigüedad.
Desde InSitu creemos que los insights más valiosos nacen de estos cruces, lo que la gente dice, lo que realmente hace y lo que el entorno les permite hacer.
Por eso combinamos investigación cualitativa, encuestas, análisis de datos secundarios y herramientas de IA, para entregar conocimiento profundo, claro y accionable, y desde ahí, diseñar estrategias que realmente conecten con la vida real de las personas.
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