Desde 1967, cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización. Es una fecha que busca relevar que el leer y escribir no es sólo como una habilidad adquirida en etapas tempranas de la vida, sino que también un derecho que permite participar en la sociedad y tomar decisiones con autonomía.
Hoy, la alfabetización ya no es solo leer un texto. Los cambios y transformaciones en el cómo nos relacionamos, compramos y demandamos servicios implica también entender y manejar la información en un entorno digital: desde usar una APP del banco, presentar la licencia de conducir en una fiscalización, hasta el cómo detectar si una noticia es falsa.
¿Cuál es el panorama en Chile? Una tensión entre las posibilidades y las habilidades.
El Censo 2024 reveló que el promedio de escolaridad en Chile subió a 12,1 años entre mayores de 18 años. Esto significa que, en promedio, las personas completan la educación obligatoria, lo que representa un avance importante respecto a décadas anteriores (INE, 2024), pero este panorama, alentador en sí mismo, oculta una nueva problemática relevante de incorporar en la discusión pública y privada.
Según el PIAAC de la OCDE, cerca del 50 % de los adultos chilenos tiene bajos niveles de comprensión lectora y numérica (OCDE, 2023), por lo que este analfabetismo funcional se ve aún más afectado por la digitalización. Por su parte, Chile está bien conectado, el 94,3 % de los hogares tiene acceso a internet con una conexión propia y pagada, lo que nos ubica como uno de los países más digitalizados de la región.
Sin embargo, solo el 54 % de la población posee habilidades digitales básicas, como copiar y pegar texto, conectarse a Wi-Fi o buscar información online, y solo un 7,2 % maneja habilidades avanzadas (Fundación País Digital 2024).
¿Cómo se relaciona la alfabetización digital con el consumo?
Las marcas y organizaciones necesitan entender cómo se mueven las personas en el entorno digital. ¿Saben comprar online? ¿Confían en lo que leen en redes? ¿Tienen miedo de usar apps de bancos? Estas preguntas no son solo técnicas: son culturales.
Para InSitu, esta realidad nos motiva a varias cosas:
- Segmentar por habilidades digitales: ya no basta con dividir por edad o nivel socioeconómico. Entender quiénes están más lejos del mundo digital es clave para diseñar experiencias inclusivas.
- Diseñar estudios más accesibles: si solo usas encuestas online complejas, dejas fuera a quienes menos manejan tecnología. Eso sesga los resultados.
- Crear mensajes que conecten: una campaña que usa lenguaje técnico o plataformas poco accesibles puede no llegar a una parte importante del público. Especialmente si ese público está creciendo, como los adultos mayores, que ya son el 14 % de la población chilena (Censo 2024).
- Tomar decisiones con perspectiva digital: desde el diseño de productos hasta canales de atención, todo debe considerar cuán alfabetizado digitalmente está el cliente final.
Creemos que la investigación de mercado debe mirar más allá de lo evidente. La alfabetización digital es más que un dato, es una barrera (o una oportunidad) y un desafío para que todas las personas efectivamente accedan a productos, servicios e información.
Este 8 de septiembre, al conmemorar el Día Internacional de la Alfabetización, la invitación es a entender esta nueva alfabetización como parte esencial del cambio cultural.
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